Tengo la llave para viajar a otros mundos, otros aires, otros entornos. Tengo las manos pequeñas pero la vida la sostengo entre mis dedos y no se me escapa, la disfruto a cada segundo. Tengo la boca ansiosa por probar nuevos sabores, nuevas texturas, por rescatar el resquicio de dulzura que cada persona ha ido alojando en mi paladar con besos y palabras. Tengo los ojos cansados de mirar a mi alrededor y solo encontrar rutina, gente gris, mientras buscan colores a los que poder adaptarse aunque siempre acaben en el mismo sitio, la monotonía. Tengo los pies hechos a la tierra, a las piedras, pues estas han sido compañeras de sentimientos y temperatura al no divisar amor/libertad en las personas de mi círculo. Tengo la mente saturada y a la vez vacía, ya que mis pensamientos duermen en mis ojeras haciendo que mis ojos no concilien el sueño, mientras tanto, mi cuerpo cae en picado en mares de recuerdos y sensaciones, sentimientos anulados, caricias aleatorias, sin sentido alguno.Voy a alzar el vuelo, a prepararme para la tempestad, pues la calma sera bien recibida, como la felicidad que reside en mi pecho, esperando cualquier atisbo para florecer y deslumbrar, rellenar vacíos con serenidad.