
Un agujero negro es lo que desatas en mi cuerpo, por debajo de las costillas, cada vez que dices que no estamos hechas la una para la otra, como si me apuntases con una pistola en la nuca, siento que mi vida se va por momentos, que las lágrimas ya ni las siento caer por la cara, resbalan por mi barbilla, y empapan mi camiseta. Tu cuerpo nunca mas será mio, tu mente y la mía jamás volverán a volar juntas, no me perderé en tu sonrisa mientras anochece, ni despertaré con tu calor cuando se acerque el mediodía. Intentaré no buscar tus manos, y trataré de olvidar que entre tus brazos tu me protegías. Que ibamos a ser tu y yo, que veríamos mil amaneceres en nuestra sola compañía, tal vez tengas razón, pero me gustaba pensar cada mañana que te vería, y que tu pensabas en mi tanto como yo en ti, podríamos habernos amado de la manera mas insana, siendo piezas de un puzzle irrompible y a la vez tan frágil como una flor. Quería tanto de ti...que creo que me he perdido a mi misma.