Deseo que cada noche sea infinita, cada noche que tu piel y la mía son una sola, a veces me asalta la duda de si piensas en mi tanto como yo en ti, solo al cerrar los ojos tu silueta desnuda aparece en mi mente y se difumina entre mil recuerdos mas, es todo tan tangible y cercano como cuando antes de dormir las sabanas me preguntan dónde estas, porque te has ido, cada minuto pasado en mi mente es un mundo, puedo pensar mil cosas, o puedo pensarte a ti, también puedo pensar en las mil cosas que haría si estuvieras aquí, te veo, a veces imagino que te toco, que acaricio tu espalda y beso tus manos, otras veces te veo y solo siento soledad, de tenerte y no tenerte a la vez, de pensar que no puedo estar contigo pero tampoco sin ti, de tener esa insana necesidad de sentir tu calor en mi pecho, de hacerte el amor lentamente y enamorarme de cada suspiro que salga de tus labios. Me cuesta creer que tus manos han estado en mi, que al despertar cada mañana tu sonrisa me iluminaba y nada ni nadie podía quitarnos ese momento, que puede que no sea eterno, pero los hechos quedan en tu mente, y mis labios se acostumbraron a los tuyos, no me digas que esto acaba, ni digas sutilmente que te vas olvidando de mi, déjame creer que esto es real, que lo que siento no es una locura, que por muy loca que esté tu me das esa pizca de cordura que me falta, que nadie sabe hacerme sentir como tu con solo cogerme de la mano, lo siento, soy de esa clase de persona en las que es mejor no fijarse, no sabes por donde puedo salir, ni yo misma se que será de mi mañana, solo sé que estuviste en mi cama, que alguna vez fuiste mía, que suspirabas mi nombre entre gemidos, que yo era la única que te hacía sentir así, me encanta hacerte explotar.