Nunca me sentí tan frágil como cuando estaba entre tus brazos, en esos momentos parecía que tu fueras mi única válvula de escape, mi fiel confesora, sentía que solo podía contártelo todo a ti, sin guardarme nada, y aun así si pretendía guardarme algo tu ibas a leerlo metiéndote en mis ojos hasta llegar a mi mente, la forma en la que me miras y te muerdes el labio me impresiona, nunca pensé que llegaríamos a este extremo, hacías que toda mi piel ardiese como si de una cerilla se tratase, al roce de tu cuerpo me enciendo, me consumo hasta solo quedar cenizas, me haces perder el control, y la percepción del tiempo, caigo en ese estado de desconexión mundial en la que no piensas, solo puedes dejarte llevar, hacer lo que no harías cuando piensas, eso es volar, y me encanta volar contigo.