Es insana la manera en la que necesito tu voz a cada segundo que pasa, besarte, sentir tu piel, navegar en cada surco de tu cuerpo, despertarme y seguir soñando con ese cuento de hadas en el que estaba inmersa, tú, mi princesa, a veces tan inocente, a veces tan distante. Tu perfume en mi almohada y en mi cabeza tus ojos fundiéndose en los míos, dichoso aquel que sepa realmente hacerte feliz, porque cuando estalla su carcajada, no hay mas destello de luz en el universo, y cuando una lágrima resbala por sus pestañas una grieta se abre entre mi cuerpo y mi alma. Atraviesas mi pecho sin armas, pero hieres mas que una puñalada, tus recuerdos me asfixian y apenas puedo seguir respirando, una fuerza imparable nos separa, y cada día te veo mas lejos de mi, y me siento mas y mas débil, te has llevado todo de mi, y yo te lo hubiera regalado todo a cambio de una sonrisa.