domingo, 10 de junio de 2012

Ey caramelo, me gusta tu pelo

Condenada a enamorarme de tu mirada y tu forma de tocarme, siento que el tiempo vuela cuando nuestros labios se encuentran y caigo en una espiral sin salida, siempre se me olvida el camino de regreso, siempre acabo atrapada en tu cama, y tu siempre empiezas atrapándome la mente, cada rincón de la dulzura de tu cuerpo me llama, y con escucharlo mi boca se torna miel, se deshace al contacto de tu piel, y me deshago cuando te veo enloquecer. Dejas caramelos bajo mi almohada, y aun así parecen insignificantes al lado de tus labios, cuando nuestros cuerpos se funden en uno solo y siento tus manos por todo mi cuerpo. Siendo pirata al navegar en tus mares, pasando las peores tormentas, y las aguas mas mansas, las sábanas son olas movidas por poseidón, y ahí me encuentro yo, rescatando mi tesoro mas preciado, mi vida se va detrás de ti. Mas cuando tus pasos se alejan de los míos y veo como desapareces por esa esquina, te siento aquí conmigo, es una de las mejores sensaciones, estás dentro de mi, perenne, y no hay nada mas que desee en el mundo que sentirte.




Y no podría huir de ti, aunque todo nos separe, me gustaría que el tiempo se parase cuando hablamos y que aparecieran en pleno día en el cielo un millón de estrellas, para que yo pidiera un deseo sin que mi sol se apagase, para que podamos ser de nuevo dos sin hacernos daño.
Me gustaría esconderme bajo tus parpados para que pudieras verme cuando rezas, y me gustaría romper todas esas luces, esas que te impiden ver un poco mas claro.